Construir tu felicidad

POR EN Notas SIN COMENTARIOS

Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. 
Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa. 
Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos. Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser felices está en descubrir «qué» clase de felicidad es la mía propia. 
Añadir después que, hay serie de caminos por los que se puede caminar hacia ella 

- Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos. 
-Asumir después serenamente las partes negativas de nuestra existencia. 
-Vivir abiertos hacia el prójimo. 
-Tener un gran ideal 
-Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga , terminará siempre por imponerse. 
-En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados. 
-Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si no, tratar de amar el trabajo que tenemos. 
-Revisar constantemente nuestras escalas de valores. 
-Procurar sonreír con ganas o sin ellas. 

La lista podría ser más larga. Pero creo que, tal vez, esas pocas lecciones podrían servir para iniciar el estudio de la asignatura más importante de nuestra vida: la construcción de la felicidad 

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